De Guindos, sobre la condonación del FLA: “Hubiese sido más inteligente convertirla en deuda perpetua” | Economía

Con la investidura de Pedro Sánchez todavía en el retrovisor, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, que fue ministro de Economía entre 2011 y 2018 en el Gobierno de Mariano Rajoy, no ha querido hacer una valoración sobre el nuevo Ejecutivo. Pero sí se ha referido a uno de los puntos de los acuerdos que han hecho posible la investidura, y que toca uno de los mecanismos que se creó bajo su mandato: la condonación de la deuda de las comunidades autónomas asociadas al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). “A los mercados lo de la condonación de la deuda no les suele sonar bien. Hubiese sido mucho más inteligente hacer del FLA una deuda perpetua, con un tipo de interés reducido”, ha dicho en su intervención en el XXVIII Encuentro de Economía en S’Agaró, celebrado en Castell-Platja d’Aro (Girona).

El acuerdo entre el PSOE y ERC para la investidura incluyó la condonación de 15.000 millones de la deuda que Cataluña tiene vinculada al FLA, y que asumirá la administración central. El acuerdo se hace extensible a todas las comunidades autónomas, que gracias a esto tendrán más aire (no tendrán que pagar los intereses asociados) y les permitirá acudir a los mercados para financiarse. El monto total de la deuda que se condonará oscila entre los 58.000 y los 88.000 millones de euros, según las estimaciones de los técnicos de Hacienda (Gestha) y los del centro de estudios Fedea. Pero no todas las comunidades están en la misma situación: algunas recibieron más dinero del FLA, otras menos, y otras no lo necesitaron. “Hay que recordar el origen, una situación donde algunas comunidades, sobre todo Cataluña, tenían enormes dificultades para financiarse en los mercados. Fue una situación muy específica a partir de 2012, pero ahora el FLA está congelado”, ha explicado De Guindos, quien ha recordado que el efecto de la condonación en realidad es nulo: “Es un ajuste meramente contable en el conjunto de las administraciones”.

En el mismo encuentro en S’Agaró, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha pedido ampliar el análisis. “Siempre nos hemos mostrado poco satisfechos con el sistema de financiación autonómico, porque no está cerrado. Y esto ha supuesto un incentivo muy negativo para las comunidades, ya que en lugar de valorar su gestión, su posición siempre es que no tienen recursos”, ha dicho. En su opinión, cualquier solución, como la de la condonación de la deuda, que no pase por cerrar el sistema de financiación, “será de carácter temporal y volveremos recurrentemente a la problemática”.

La jornada ha girado sobre todo al actual contexto económico, marcado por los altos tipos de interés. De Guindos ha explicado que el BCE, tras haber subido los tipos del 0% al 4,5% en poco más de un año, prevé mantener esta política monetaria “un tiempo dilatado y adecuado” para lograr el objetivo de reducir la inflación al 2%. Y ha advertido de que aunque una parte de este endurecimiento de las condiciones financieras ya se ha trasladado a familias y empresas, todavía hay una parte que “se va a seguir sintiendo”: “La política monetaria deja sentir sus efectos con un retraso de entre 12 y 18 meses, y ahí hay un elemento de incertidumbre”, ha avisado.

De Guindos es un habitual en estos encuentros —”Es la persona más leal que conozco, nunca falla”, ha bromeado la organizadora de la jornada, Anna Balletbò, presidenta de la Fundación Internacional Olof Palme—, y el año pasado, cuando intervino, lo hizo en un contexto en el que la inflación superaba el 10%, los tipos de interés habían subido en un 2% y quedaban aún por delante más subidas que dejaban atrás años de política monetaria flexible. Ahora, la inflación de la eurozona se ha moderado hasta el 2,9%, como consecuencia del importante aumento de los tipos y de la bajada de los precios de la energía. La situación parece que empieza a estar bajo control, pero hay muchos riesgos, aunque el vicepresidente del BCE ha destacado que van a la baja.

Guindos ha destacado que pese al estancamiento de la economía en la zona euro y a la desaceleración global que afecta al comercio, hay elementos para relativizar los riesgos, como el buen comportamiento del mercado de trabajo, y la rebaja de la inflación. Pero existen riesgos —”los salarios están creciendo por encima del 5%, lo cual hace subir los costes, y también hay riesgos geopolíticos”, ha recordado— que pueden hacer que la lucha contra el alza de precios no sea tan fácil. “No podemos cantar victoria ante la inflación, siempre tenemos que estar vigilantes, porque hay elementos que pueden hacer que se vuelva más pegajosa y que no se reduzca a nuestro objetivo, que es del 2%”, ha dicho Guindos. Con todo, ha defendido la senda de la política monetaria: “Si mantenemos los tipos actuales por un periodo largo, la inflación acabará convergiendo en nuestro objetivo. Habrá que verlo reunión a reunión, porque existe un nivel de incertidumbre muy elevado”.

Prudencia en la banca

El vicepresidente del BCE ha avisado que los efectos de la política monetaria aún no se han trasladado del todo a la actividad económica, aunque sí se ha registrado ya una reducción de la concesión de crédito “muy importante”. Sobre las entidades financieras, ha resaltado que la posición de la banca europea “es buena, pero siguen existiendo riesgos importantes en estabilidad financiera”, y el primero de ellos es que los bancos, pese a obtener una gran mejora de su rentabilidad gracias al aumento de los tipos de interés, no logran una mejora de su valoración en los mercados equivalente. “La razón es que el coste de capital de la banca también ha aumentado, por los propios tipos, que los inversores creen que la subida de la rentabilidad es difícilmente sostenible a medio plazo, y que existe una incertidumbre regulatoria que tiene que ver con los impuestos a la banca”, ha explicado. Guindos también se ha referido a la política fiscal, sobre la que espera que haya un acuerdo europeo que permita su sostenibilidad: “No va a ser la barra libre de los últimos años”.

Posteriormente, en un diálogo entre el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, y el presidente de la Autoridad Bancaria Europea, José Manuel Campa, ambos han destacado la resiliencia del sector bancario, y el primero ha recordado la lenta traslación de los tipos de interés altos a la remuneración de los depósitos. “Está siendo más lenta en España que en otros países, y más lenta que en otras ocasiones”, ha dicho. Hernández de Cos ha recetado prudencia al sector: “No es descartable que tengamos una recesión técnica. Es el momento no solo de tener resiliencia y solvencia, sino de aumentarlas”, ha advertido. Campa ha alertado de que habrá un aumento de la morosidad, que aún no se ve en los balances, y ha criticado el impuesto al sector bancario.

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